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Información sobre su salud
¿Qué es la hepatitis?La palabra "hepatitis" significa inflamación del hígado. Puede ser causada por numerosos agentes, entre los que se incluyen bacterias, drogas, toxinas y el exceso de alcohol. Sin embargo, la hepatitis más grave es la que resulta de la infección del hígado por parte de cualquiera de los diferentes virus de la hepatitis. ¿Cuáles son los diferentes tipos de hepatitis víricas?Existen al menos cinco tipos de hepatitis causadas por diferentes virus de la hepatitis.
¿Cuál es la prevalencia de la hepatitis?La hepatitis vírica se clasifica como la tercera enfermedad contagiosa de declaración obligatoria. Sin embargo, sólo el 10% de los casos se declara a las autoridades sanitarias. Aproximadamente el 50% de los casos de hepatitis vírica que se declaran en el mundo, son de hepatitis A. La Infección por el virus de la hepatitis A es más frecuente entre las poblaciones que tienen condiciones de higiene precarias o que viven hacinados. Se calcula que la mayoría de las personas que desarrollan una infección de hepatitis Bno saben que padecen la enfermedad, confundiéndola a menudo con la gripe. Por lo general, menos del 30% de los casos presenta síntomas evidentes de hepatitis y aproximadamente el 3.5% necesitan hospitalización. El virus de la hepatitis C infecta al año a casi 150000 americanos, algunas veces como consecuencia de transfusiones sanguíneas. De hecho, la hepatitis C se considera como la enfermedad más frecuente de las relacionadas con las transfusiones. El grado de difusión de la infección por el virus de la hepatitis D en Estados Unidos se está investigando. Las epidemias de hepatitis E se han declarado principalmente en la India, Asia, Oriente Medio, el norte de África y Méjico. ¿Cómo saber si se padece hepatitis?Los síntomas de la hepatitis varían mucho. Un gran número de personas no tiene síntomas en absoluto, mientras que otros tienen síntomas graves. Los primeros signos son parecidos a los de la gripe: cansancio general, dolor muscular y de articulaciones (artralgias) y pérdida de apetito. Náuseas, vómitos y diarreas o estreñimiento pueden seguir a una febrícula. A medida que la enfermedad progresa, puede existir un dolor en la zona del hígado (lado superior derecho del abdomen) y puede producirse ictericia (piel amarilla) Es importante recordar que incluso las formas leves de la enfermedad pueden tener graves consecuencias. Unos sencillos análisis de sangre son suficientes para determinar con seguridad si se padece hepatitis. ¿Cómo se propaga la infección de la hepatitis?El virus de la hepatitis A se excreta en las heces. Las personas infectadas pueden propagar el virus por no lavarse bien las manos tras la defecación. El virus puede pasarse cuando estos individuos manipulan comida u otros objetos que se introducen en la boca. El virus de la hepatitis A también puede propagarse a través del contacto directo con gente infectada. Además, las epidemias de hepatitis suceden cuando se bebe agua o se toma comida (lo que incluye almejas u ostras crudas o ahumadas) que esté contaminada con el virus de la hepatitis A. El virus de la hepatitis B se encuentra en todos los fluidos corporales de la persona infectada, lo que incluye sangre, semen, saliva y orina. Las formas principales de propagación del virus de la hepatitis B abarcan el contacto íntimo con personas infectadas o la exposición con los fluidos corporales de estos individuos. La realización de piercings en la piel con instrumentos contaminados, tales como los usados para tatuar, perforar el lóbulo de la oreja, para acupuntura y para procedimientos dentales o médicos, representan un grave riesgo de contagio del virus de la hepatitis B. Esta enfermedad también se propaga cuando los consumidores de drogas comparten jeringuillas. Además, el virus de la hepatitis B puede trasmitirse sexualmente, cuando los fluidos corporales contaminados entran en contacto con las membranas mucosas o con minúsculos cortes en la piel. La hepatitis B puede transmitirse también a los bebés nacidos de mujeres portadoras del virus y que en el momento del parto sean altamente infecciosas. Estos bebés tienen entre un 80% y un 90% de probabilidades de desarrollar la hepatitis. La mayoría de ellos llegan a ser portadores del virus de la hepatitis B de por vida, a no ser que se detecte en sus madres antes del parto y que los bebés sean tratados en el nacimiento. El virus de la hepatitis C era conocido hasta hace poco como hepatitis no-A no-B, debido a que no había rastro de los virus A, B o D en esos pacientes. A finales de los años 80, se aislaron y clonaron las secuencias genéticas del virus y se desarrolló un ensayo para identificar anticuerpos frente al virus. El virus se denominó virus de la hepatitis C. La transfusión de sangre es una de las fuentes de transmisión de la enfermedad. La mayoría de los casos de hepatitis que tienen lugar como consecuencia de transfusiones de sangre son de hepatitis C. La hepatitis C también puede propagarse a través del contacto íntimo con una persona infectada. El virus de la hepatitis D no puede iniciar una infección por sí mismo. Una persona debe haber contraído la hepatitis B antes de ser infectada por el virus de la hepatitis D. Normalmente, estos virus producen juntos una enfermedad más grave que la causada sólo por el virus de la hepatitis B. El virus de la hepatitis D se propaga de la misma forma que el de la hepatitis B. En Estados Unidos, las infecciones por el virus de la hepatitis D tienen lugar principalmente entre aquellos individuos que reciben con frecuencia preparados sanguíneos, tales como los pacientes de diálisis, hemofílicos o entre aquellos que se inyectan drogas. El virus de la hepatitis E se contrae cuando se ingiere agua o comida contaminada con heces humanas. ¿Qué riesgo tengo de padecer hepatitis?Las personas que tienen riesgo de contraer infecciones por el virus de la hepatitis A y el virus de la hepatitis E son fundamentalmente aquellos que están expuestos a condiciones insalubres, donde pueden consumir alimentos o agua contaminados por los virus. El brote de hepatitis A tiene lugar comúnmente en centros infantiles o en guarderías donde un niño infectado puede transmitir la enfermedad a los otros rápidamente. En la lista siguiente se indican aquellas personas con un mayor riesgo de contraer la infección por la hepatitis B. Los individuos que pertenezcan a alguno de los grupos siguientes deberían realizarse un análisis para detectar signos de infección por el virus de la hepatitis B pasada o presente. A) Personal sanitario:
B) Pacientes específicos y personal en contacto con ellos:
C) En personas de zonas como Asia, África, Europa del Este, Caribe e Islas del Pacífico, o los indios americanos, los nativos de Alaska o Sudamericanos Las personas que tienen una hepatitis B o aquellos que portan el virus de la hepatitis B tienen riesgo de contraer el virus de la hepatitis D. La infección por la hepatitis C es un riesgo para cualquiera que reciba una transfusión de sangre o derivado sanguíneo. Se está investigando si hay riesgo de transmisión sexual. ¿Hay algún tratamiento para la hepatitis?Si un análisis de sangre muestra que tiene alguna de estas enfermedades, su médico puede prescribirle reposo en cama. El médico también puede recomendarle aislamiento y el uso de platos, tazas y utensilios de un solo uso. Recientemente, ciertos tratamientos con fármacos inmunomoduladores han mostrado resultados esperanzadores en pacientes con casos crónicos de hepatitis B y hepatitis C. Si sospecha que puede tener la enfermedad acuda a su médico. Sin embargo, la forma más importante para evitar las consecuencias de la hepatitis es mediante la prevención. Si una persona está infectada con el virus de la hepatitis A, los otros miembros de su familia que no son inmunes pueden recibir una inyección de un producto llamado gammaglobulina. La gammaglobulina contiene anticuerpos contra el virus de la hepatitis A que reducen el riesgo de infección del receptor. Bajo determinadas condiciones, las personas que están expuestas al virus de la hepatitis B y que no son inmunes, pueden recibir un producto sanguíneo con una elevada concentración de un anticuerpo protector de la hepatitis B llamado inmunoglobulina de la hepatitis B (HBIG). La vacuna de la hepatitis B también puede tenerse en cuenta para una prevención a largo plazo. Las circunstancias que sugieran la administración de la HBIG, de la vacuna de la hepatitis B, o de ambas, tienen que ser analizadas por su médico. ¿Cuáles son las consecuencias de la hepatitis?La hepatitis A produce a menudo fiebre, sin embargo, la enfermedad se resuelve generalmente sin efectos a largo plazo. La hepatitis B puede tener una amplia gama de síntomas clínicos, que incluyen la completa recuperación para la mayoría de las personas, la muerte debida a una hepatitis fulminante (grave) (en menos de un 1% de los casos) o desarrollar una hepatopatía crónica que puede progresar a un cáncer de hígado (del 5% al 10%). Las personas que contraen la hepatitis C tienen de un 50% a un 60% de posibilidades de desarrollar una hepatopatía de por vida. La infección por el virus de la hepatitis D en un paciente que ya tiene el virus de la hepatitis B, produce una forma clínica de infección hepática muy grave que generalmente avanza a una enfermedad crónica activa o a la muerte. La hepatitis E se sitúa entre las causas más importantes de hepatitis vírica aguda entre los adultos jóvenes y de mediana edad en los países en vías de desarrollo. Tiene un alto porcentaje de mortalidad (casi un 20%) en mujeres embarazadas infectadas. La recuperación completa de cualquiera de las formas de la hepatitis puede llevar cuatro meses o más. Mucha gente dice que no son ellos mismos durante años tras la infección. En determinados casos, los individuos no recuperan sus niveles de energía y de resistencia anteriores. A veces se ven forzados a realizar trabajos menos exigentes físicamente y a prescindir de muchos de los aspectos de su estilo de vida anterior. ¿Qué se está haciendo para controlar la hepatitis?Los hospitales y los bancos de sangre están obligados a estudiar toda la sangre extraída para transfusión mediante técnicas muy sensibles para detectar los virus de la hepatitis B y C. Muchos hospitales realizan pruebas a sus empleados, a los pacientes que están siendo preparados para ser intervenidos quirúrgicamente, a los pacientes renales y a las mujeres embarazadas, para detectar indicios de infección por hepatitis B. En algunas áreas, a todos los pacientes que ingresan en el hospital se les realizan análisis de hepatitis de forma rutinaria. El mayor avance en el control de la hepatitis B tuvo lugar en 1981 con la introducción de la vacuna de la hepatitis. Se recomienda la vacunación a las personas con alto riesgo de contraer la hepatitis. Una vez vacunados, los individuos deben someterse a análisis de sangre a intervalos regulares para determinar su estado inmunitario. Muchas de las personas de las categorías de alto riesgo adquieren inmunidad natural al virus de la hepatitis B a través de una infección previa. Un sencillo análisis de sangre puede identificar a las personas con inmunidad; estos individuos no necesitan vacunarse. Las mujeres embarazadas, especialmente aquellas de los grupos de alto riesgo señalados anteriormente, deberían realizarse pruebas de hepatitis antes del parto. Si la madre está infectada con el virus de la hepatitis B, se debe inmunizar al bebé en el nacimiento. El tratamiento incluye normalmente la administración de la vacuna de la hepatitis B junto con la HBIG. Ambos, madre e hijo, deberían someterse a partir de entonces a análisis regulares para determinar su estado inmunitario. Se ha desarrollado un análisis de sangre para detectar anticuerpos frente al virus de la hepatitis D y un análisis de sangre puede detectar los anticuerpos frente al virus de la hepatitis C. Se están realizando nuevos desarrollos en el campo del diagnóstico y del tratamiento de la hepatitis, lo que ayudará en un futuro a reducir la propagación de la enfermedad. |
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