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Muchos de los tumores ováricos son benignos, es decir no cancerosos,
y la paciente puede recuperarse mediante la extracción quirúrgica de un
ovario o de parte del ovario que contiene el tumor. Si el tumor de la
paciente es maligno (canceroso), su pronóstico depende del tipo de cáncer
ovárico y de su extensión.
Existen tres tipos principales de tumores ováricos. Los tumores epiteliales
se originan en las células que recubren la superficie exterior del ovario
y representan entre el 85% y el 90% de los carcinomas ováricos. Los tumores
de las células germinativas se originan en las células que producen los
óvulos y representan entre el 5% y el 10% de los tumores ováricos. Los
tumores del estroma se originan en las células del tejido conjuntivo que
sostienen el ovario y producen las hormonas femeninas: el estrógeno y
la progesterona. Este tipo de tumor representa aproximadamente el 5% de
los tumores ováricos.
Aproximadamente el 76% de las pacientes con cáncer ovárico sobreviven
más de un año a partir del diagnóstico y más del 46% sobreviven más de
cinco años tras el diagnóstico. Si el cáncer se diagnostica y se trata
mientras el tumor no se ha extendido fuera del ovario, la tasa de supervivencia
de cinco años es del 93%, pero sólo un 24% de todos los casos se detecta
en esta primera fase.
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