Abbott Cancer/Oncología Abbott Diagnostics
Contacto | Siglas | Glosario | Catálogo Productos | Mapa Web

Cáncer de hígado

El hígado se compone de distintos tipos de células. Los diferentes tumores se pueden originar en cualquiera de estos tipos de células. Existen cuatro tipos principales de tumores hepáticos malignos.

El carcinoma hepatocelular (CHC) se desarrolla en los hepatocitos, principal tipo de célula hepática. Este tipo de cáncer representa aproximadamente el 84% de los principales carcinomas hepáticos (el cáncer se origina dentro del hígado). Existen varios subtipos de CHC, siendo el más importante el subtipo fibrolamelar. Esta variante de cáncer se asocia con un mejor pronóstico que las otras formas de CHC.

El hepatoblastoma es un extraño tipo de cáncer que suele encontrarse en niños menores de cuatro años. Aproximadamente el 70% de los niños que padecen esta enfermedad se trata con éxito y el porcentaje de supervivencia es del 90% en el caso de hepatoblastomas en la primera fase. A diferencia de la mayoría de los adultos con cáncer de hígado, los hepatoblastomas suelen responder bien a la quimioterapia.

El colangiocarcinoma es una variante de adenocarcinoma (tumor glandular maligno) que se origina en conductos biliares pequeños. Aproximadamente el 13% de los carcinomas de hígado primarios son colangiosarcomas. La mayoría de los colangiocarcinomas no se puede extraer por completo mediante cirugía, debido a su tamaño o ubicación en el hígado. La quimioterapia y la terapia con radiación tampoco son efectivas. Por estos motivos, el pronóstico de esta variante de cáncer no es muy bueno y la supervivencia media tras el diagnóstico es de aproximadamente seis meses. Los angiosarcomas o hemangiosarcomas se originan en los vasos sanguíneos del hígado.

Los angiosarcomas de hígado no son muy frecuentes, dando cuenta aproximadamente del 1% de los carcinomas hepáticos. Desafortunadamente, crecen muy deprisa y suelen estar muy extendidos como para ser extraídos quirúrgicamente cuando se detectan. La quimioterapia y la terapia con radiación tampoco son efectivas. Normalmente, los pacientes sobreviven menos de seis meses tras el diagnóstico.